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XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2014

El Reino de los Cielos se parece…

Continuamos escuchando a Jesús decirnos historias que nos ayudan a entender el Reino de los Cielos al cual estamos llamados a ser parte. Jesús aprendió estas parábolas de la naturaleza, quizás de ayudar a su padre José, a recoger el trigo en el campo o de ayudar a su madre María, hacer en la cocina pan. De estas simples parábolas sobre la naturaleza y comunes experiencias cotidianas, Jesús nos revela misterios sobrenaturales de las verdades de Dios.

¡Piense en lo bendecidos que somos de conocer estas verdades! A través de estas enseñanzas de Jesús, nosotros sabemos que ¡Dios y el Cielo realmente existen! Sabemos que Dios nos ha plantado en el mundo como semilla con el fin de crecer y dar fruto, para que cuando venga el tiempo final a nuestras vidas podamos ser elevados a su Reino como el trigo bueno que se recoge y se almacena en un granero.

Pude ser fácil decir que no podemos ver el Reino de los Cielos, pero Jesús nos hace saber que está creciendo aquí en la tierra. Crece de manera oculta, como la levadura en la harina. La levadura no hace ningún ruido. Pero, poco a poco en silencio se fermenta haciendo la masa mucho más grande de lo que era. Eso es lo que le pasa a nuestros corazones cuando permitimos que la gracia de Dios entre. Es por eso que no podemos renunciar tan pronto a nuestra vida cristiana. Dios está creciendo lentamente y en silencio expandiéndonos en cristianos maduros. Algunos pueden pensar que son demasiado insignificantes como para hacer una diferencia. Pero la parábola del grano de mostaza le da el mensaje de que el más pequeño entre nosotros, el menos significativo de nosotros, tiene el mayor potencial de crecimiento. Pienso en la Madre Teresa de Calcuta o San Juan Diego.

A veces es difícil. Podemos sentirnos perturbados cuando vemos el mal en el mundo, en la Iglesia, o incluso en nuestras propias familias. Pero a veces nos enfocamos tanto en lo malo que nos hacemos malos. Es cierto que el enemigo ha sembrado cizaña entre el trigo. Lo más fácil sería arrancar las malas hierbas. Pero las malas hierbas pueden verse como el trigo y el trigo puede verse como mala hierba. En una determinada fase de desarrollo puede distinguirlas. Por eso no podemos juzgar antes de tiempo. Tenemos que dejar que Dios haga esto al final de los tiempos. Tenemos la esperanza que a través de la gracia algunas de la mala hierba cambiarán a trigo.

Y sabemos que si nos volvemos amargados, endurecemos nuestros corazones y condenamos a los demás, nosotros mismos podemos llegar a ser como la mala hierba. Así que dejemos que la naturaleza siga su curso. La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría nos dice que Dios es el Señor de todo que juzga con misericordia y nos gobierna con delicadeza. Por eso como Él ha sido amable con nosotros, nosotros somos amables con los demás, incluso con el malvado/enemigo. No llamamos bueno a lo malo, pero esperamos que busque el arrepentimiento por sus pecados al igual que nosotros. De manera que el mal entre nosotros de una manera extraña nos hace aún mejores. Nos ayuda a crecer en cristianos maduros, en trigo verdadero.

Esta semana, los obispos de Estados Unidos están promoviendo el conocimiento de la Planificación Familiar Natural. Esta es una enseñanza madura. Como Jesús que utilizo la naturaleza para enseñar lecciones espirituales, la planificación familiar natural es sin duda algo que tiene implicaciones espirituales. Esta promoción anual siempre se produce en el aniversario de la Carta s del Papa Pablo Sexto (VI) sobre la vida humana llamada Humane Vitae. El la escribió en mil novecientos sesenta y tres (1963) para clarificar y promover la enseñanza de la Iglesia sobre el amor conyugal y la apertura a la vida. Él explicó la belleza del plan de Dios para el amor conyugal y la gracia que viene con la cooperación de este diseño. También explicó el daño de la anticoncepción y el daño que le haría a las relaciones.

Pero a pesar de la clara enseñanza muchos en la Iglesia, incluyendo sacerdotes y obispos, han sembrado semillas de la duda y la disidencia en donde hoy muchos católicos viven en contradicción con las enseñanzas de la Iglesia. Es como la parábola del trigo y la cizaña, en donde Jesús dice que “enviará a sus ángeles, para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado.”

Es importante no juzgar o condenar en este momento, sino simplemente enseñar que es mejor cooperar con el plan de Dios para el amor y la fertilidad y no manipular o destruir. Muchos temen este método porque no lo entienden. Pero la ventaja es que es más sano y ayuda a las parejas a comunicar la parte más importante de su relación. Es por eso que los que lo utilizan tienen una tasa mucho más baja de divorcio como resultado. Si, se necesita más trabajo, más sacrificio y responsabilidad, pero ésta es la diferencia entre el trigo y la mala hierba. Todos saben que la mala hierba crece mucho más fácil, pero da / produce poco o ningún fruto. Es por eso que el esfuerzo extra vale por el amor verdadero.

Es interesante que en esta carta el Papa Pablo Sexto (VI) describiera las consecuencias espirituales de usar anticonceptivos, pero ahora la ciencia ha revelado sus consecuencias físicas negativas al cuerpo de las mujeres y la forma en que puede causar la muerte del feto cuando se produce la fertilización. Es por eso que incluso los cristianos no católicos que una vez aceptaron por completo la Fertilización en Vitro (IVF) y la anticoncepción están empezando a rechazarlas. , la Planificación Familiar Natural (PFN) no es muy popular, pero es como la pequeña semilla de mostaza que crece y se convierte en un árbol frondoso. Una vez que las personas aprendan tanto de los beneficios espirituales y físicos será más aceptada. Ore por esta, aprenda sobre esta, y empiece a vivirla. Cuando las parejas utilizan la Planificación Familiar Natural (PFN), estas trabajan juntos, se comunican mejor, y tienen la tranquilidad de que están colaborando con el diseño del plan de Dios para el amor conyugal.

El objetivo es tratar de vivir no sólo para esta vida, sino para el Reino de los Cielos. Estamos llamados a ser trigo a pesar de las malas hierbas mezcladas entre nosotros. Así que por eso abramos nuestros oídos y respondamos hoy a su verdad. No tengamos miedo de permitir que el Reino de los Cielos crezca en nuestros corazones. Que Jesús, María y José sean nuestra ayuda y nuestros guías en este proceso. Amén.

Padre Timothy Gallagher

07/19/14

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