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XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2014

Jesús camina sobre las agua

El Evangelio de hoy es uno de esos sorprendentes acontecimientos en la Biblia que da clara evidencia de quién es Jesús, que Él es Dios, que tiene poder sobre los elementos de la tierra, y que puede hasta caminar sobre el agua. También es una historia que la mayoría de los cristianos podemos identificarnos, ya que capta los muchos desafíos que enfrentamos en el mundo y nuestra lucha para seguir a Jesús. Es una batalla entre vivir por el miedo o caminar por la fe. Vivimos con miedo cuando permitimos que las circunstancias difíciles de la vida determinen nuestro comportamiento. Caminamos por la fe, cuando tenemos una relación con el Señor basada en una vida de oración, y después, cuando las luchas de la vida llegan somos capaces de escuchar y seguir su voz.

Muchas veces el miedo se convierte en la fuerza de guía principal en la vida. En la primera lectura del libro de los Reyes Elías huía temeroso de una malvada reina que lo buscaba para matarlo. ¿Pero, no está bien evitar a quien lo busca para matar? Por supuesto. Pero, lo que paso con Elías fue que el miedo era lo que lo consumía y fue la única fuente de sus decisiones. Por lo general cuando es miedo lo que guía nuestras decisiones, es cuando tomamos malas decisiones. (Divorcio, guerra). Elías eventualmente se escondió en una cueva en lo alto de una montaña. Es aquí en este lugar solitario, que empezó a pedirle a Dios que se le revelara. Y hemos escuchado que varias cosas sucedieron, primero vino un viento huracanado, después, un terremoto, y luego vino un fuego. Pero Dios no estaba en ninguna de ellas. Fue en el silencio que Elías pudo escuchar a Dios hablarle “En el murmullo de una brisa suave” después de escuchar la voz de Dios Elías tubo la confianza para regresar y enfrentarse a sus miedos/temores. La lección es que a menudo le damos tanta atención a las cosas del mundo que no escuchamos a Dios. Muchas veces dejamos que la ansiedad, el miedo o la ira sean las mayores influencias en nuestra vida. Pero para escuchar a Dios tenemos que silenciar el mundo que nos rodea, apagar el ruido, no estar consumidos por la ansiedad, y escuchar el susurro de su voz en nuestros corazones.

Eso significa que tenemos que tener una vida de oración. Tenemos que encontrar un lugar tranquilo y escuchar al Señor. Si no estamos pasando tiempo con Dios a solas en oración, finalmente, los problemas de la vida nos consumirán y abrumaran. ¿Pasa tiempo en silencio con Dios en oración? ¿Ha escuchado recientemente su voz alentadora? La oración fue la principal actividad que Jesús hacía. En el Evangelio de hoy El, como Elías, subieron solos a un monte para orar. La oración es poderosa porque nos eleva y nos pone en presencia de Dios. Todos debemos tener un lugar en donde podamos hacer esto. Talvez una habitación tranquila en su casa o afuera en su patio. Quizás parando en la iglesia y pasando tiempo en frente del Santísimo Sacramento en el Tabernáculo/Sagrario. Tal vez temprano por la mañana o tarde al anochecer, cuando el mundo está en silencio. Los invito a todos ustedes a que pasen no menos de cinco minutos al día en silencio en oración. Si no oramos, no estamos escuchando la voz de Dios. Por eso somos más susceptibles a los miedos/temores que nos rodean, a los elementos del mundo. , debemos respetar el poder de la naturaleza, los elementos de la tierra, viento y fuego. Quiero decir, quien no se saldría del camino de un tornado o de un voraz incendio. Debemos prestar atención al caos de los acontecimientos del mundo a nuestro alrededor. ¿Quién no está preocupado por las guerras y rumores de guerras en nuestro mundo? Pero el punto es que a menudo estamos más influenciados por el poder de la naturaleza o el ruido de los acontecimientos del mundo de lo que estamos de la voz de Dios. Una nos llena de miedo y ansiedad, y la otra nos da valor y paz.

Todos enfrentamos tormentas en la vida. Todos enfrentamos dificultades. Y Dios lo sabe. ¡De hecho Dios lo permite, para enseñarnos a lidiar con ellos! Para ayudarnos a reconocer nuestra necesidad de Dios. ¿No se supone que Dios hace más fácil nuestra vida? ¿No se supone que debe ayudar de inmediato? No, no lo es. Dios no todo el tiempo hace nuestra vida más fácil, sino que Él quiere que descubramos que Él está con nosotros cuando no es fácil la vida, en nuestra hora más oscura, en el momento en que estamos más necesitados. Y así, Jesús desde la montaña mira hacia abajo y ve que los discípulos en la barca están en peligro. Pero, Él no va de inmediato hacia ellos. Él espera a que no tengan control alguno. Nosotros en algún momento, cuando todo va bien pensamos que tenemos el control de nuestra vida. Pero entonces las tormentas nos golpean, la vida nos traiciona y toma un giro para peor. Es en estos momentos oscuros es que descubrimos lo débiles que somos, y cuanto no confiamos en Dios. Y empezamos a seguir el miedo y la ansiedad que realmente viene de la voz del maligno hablándole a nuestros corazones. Tan fuerte es su voz que no podemos reconocer la voz de Dios.

Y eso es lo que estaba sucediendo con los discípulos en el Evangelio. Jesús fue hacia ellos, pero ellos estaban atemorizados, lanzando gritos de miedo, llamándolo fantasma. Ellos no lo reconocieron. Por eso Jesús les dijo: “Tranquilícense, y no teman soy yo” El miedo nos impide reconocer a Dios. Es por eso que a pesar de que Jesús les habló, ellos no podían todavía reconocer su voz. Finalmente, Pedro, motivado por la fe, comenzó a caminar en dirección a Jesús sobre el agua! ¡Qué gran lección! Nosotros como cristianos tenemos a Dios de nuestro lado. Él no sólo mira hacia abajo desde su alto lugar en el cielo, sino que baja y entra en nuestras tormentas y nos dice que no tengamos miedo. Esto nos permite empezar a tener fe, aunque sea un poquito, lo cual comienza a guiarnos en la tormenta, ayudándonos a elevarnos por encima de los problemas de la vida.

Pero ¿qué le paso a Pedro? Bueno, algo que todos como cristianos hemos experimentado: Pedro quito sus ojos de Jesús. Nosotros también hacemos eso. Ya sea en tiempos de dificultades financieras, crisis familiar, pasando por una ruptura, problemas en el trabajo, o frente a problemas de salud o preocupantes acontecimientos mundiales. Pasamos de la esperanza a la desesperación. Después de tener un poco de valor de que Dios nos guiará a través de estos nos damos cuenta de que todavía estamos en medio de una fuerte tormenta y perdemos la fe. Nuevamente nos hundimos en el temor, la ira y la ansiedad. Es en estos momentos altamente emocionales cuando sentimos que Dios está ausente, es cuando Jesús es más cerca de nosotros. Necesitamos simplemente llamar en oración al Señor, aun si todo lo que podemos hacer es hacer lo que Pedro hizo y decir: “¡Señor, sálvame!” Y Jesús nos tendera inmediatamente su mano. Pero a nosotros como Pedro se nos enseña una lección cuando Jesús dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste” Jesús es Dios. Él es nuestro salvador. Y a menudo no nos acordamos de esto hasta que vemos nuestra necesidad de salvación, hasta que nos enfrentamos a una crisis en la vida. Él está ahí, incluso cuando no lo vemos o pensamos que el camino cristiano es demasiado difícil de seguir. Él viene a nosotros y dice: “No tengas miedo”

 

Jesús trata de enseñarnos a caminar sobre el agua, para elevarnos por encima de las penas de la vida y los problemas del mundo y no ahogarnos por ellos; a vivir una vida de fe en el Hijo de Dios y a no tener miedo de nada, ni siquiera de la muerte, porque no importa lo mal que estén las cosas, el Señor está con nosotros y la muerte no tiene poder sobre nosotros. Este viernes vamos a celebrar la Asunción al Cielo de la Santísima Virgen María. La muerte no tuvo poder sobre ella, porque ella vivió una vida de oración y tubo perfecta fe en Jesús. Cuando su paso de esta vida llegó, ella no temió sino que mantuvo sus ojos fijos en Jesús, que la llevó al cielo en cuerpo y alma. Pidámosle esta semana que nos enseñe a orar, que nos ayude a escuchar la voz de nuestro Salvador, y que nunca dudemos, sino que siempre confiemos en El especialmente durante las tormentas de la vida. Amén.

Padre Timothy Gallagher

8-8-14

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