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Nos reunimos una vez más como la familia de Dios para escuchar su palabra de la Biblia que es una carta de amor de nuestro padre celestial que ha escrito para animarnos y nos recuerdan que somos sus hijos.

Cuando estaba en el seminario, mi padre de vez en cuando solía escribirme y terminaba sus cartas con las letras jota, eme, jota (JMJ), algo que su madre, mi abuela, le había enseñado como una forma tradicional de terminar una carta. A pesar de que yo estaba en el seminario, no estaba muy bien informado sobre la tradición católica. Bueno, finalmente le pregunté a mi papá y él me dijo que las letras jota, eme, jota (JMJ) eran las iniciales de los nombres de Jesús, María, José. Así, que ahora a veces yo utilizo esa tradición para poner fin a mis cartas. Estoy agradecido de estar enriquecido con esta tradición familiar.

Hoy celebramos el día de la Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Dios ha creado a la familia humana y el milagro de mantener viva la raza humana por la relación de un hombre y una mujer que se unen en amor y comparten el don/regalo de los hijos.

Jesús muestra lo bueno e importante que es la familia al elegir el mismo nacer en una familia, con una verdadera madre y un padre terrenal. Jesús, María y José fueron una verdadera familia y tuvieron todas las experiencias normales de la vida familiar: Comían juntos, trabajaban juntos, oraban juntos, divertían, reían, lloraban juntos, y apoyaban el uno al otro en la vida cotidiana. María veía a su esposo José por amor y protección. José trató a su esposa con igualdad y sirvió sus necesidades. Jesús honró a su padre y a su madre y fue obediente a sus padres como todo hijo debe serlo. Limpió su habitación, hizo sus tareas, y siguió las reglas de la casa. Juntos todos desempeñaron su papel en la vida familiar.

La Sagrada Familia no era guiada por motivos egoístas. José pudo haber dejado fácilmente que María hiciese todo el trabajo en la casa, pero la amaba y trató de aliviar su carga apoyándola tanto como le era posible. María podría haber fastidiado fácilmente a Joseph por todas sus imperfecciones porque sabemos que María fue concebida sin pecado original y por lo tanto era perfecta. Pero, ella más bien fue paciente y siempre apoyo el papel de su esposo como cabeza de la familia, incluso cuando las cosas iban mal. Y Jesús pudo haber dicho: “Bueno, yo soy Dios, y no tengo que limpiar mi habitación, barrer el piso o hacer mi tarea” Sin embargo, en lugar de eso él fue humilde y no actuaba como si fuese mejor que los demás sino lo hizo todo con amor y mostró respeto a todos.

La Sagrada Familia es un gran modelo que necesitamos más que nunca. Las familias de hoy son tan fáciles divididas que tenemos que tener el ejemplo de la Sagrada Familia, su sencillez de vida, su fidelidad a Dios a través de todas las dificultades, su amor y apoyo mutuo en todas las circunstancias. A todos los papás, el ejemplo de San José les ayudará a ser un mejor esposo y padre. La Virgen María ayudara a todas las madres a ser mejores madres y esposas. Y Jesús ayudará a los hijos a ser mejores hijos y todos nosotros a ser mejores seres humanos, hijos más fieles que son obedientes a Dios. Sin duda, los hijos son más rebeldes en estos días debido a la ruptura de la familia. No respetan la autoridad. No conocen la virtud de la obediencia. Es por eso que los padres buenos y fieles deben enseñarle a sus hijos acerca de Jesús, María y José, todos los días para ayudarles a que aprendan las virtudes de la “sincera compasión, bondad, humildad, afables y pacientes soportándose mutuamente y perdonándose unos a otros” (Col 3:12) como Cristo los ha perdonado. Necesitan que se les enseñe a dar gracias por todo lo que tienen, para mantener un corazón de paz cuando no pueden tener lo que quieren, y sobre todo en el amor.

A veces la cosa más amorosa de hacer es advertir a alguien cuando se pasan de la raya, y no simplemente para mostrar su autoridad, sino para protegerlos amorosamente de las consecuencias de las malas acciones, incluso cuando esto a veces hiere sus sentimientos.

El objetivo es enseñarles lo que San Pablo les dice a sus hijos espirituales en la segunda lectura: “y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo” (Col 3:17). Como su párroco, los veo a todos ustedes como mis hijos espirituales los cuales quiero que crezcan en el Señor a través de la predicación de la Palabra y el servicio a sus familias. ¡Quiero que todos sean sagradas familias! Y es por eso que ustedes me llaman “padre”, no como un título de “doctor” o “juez” No, es como una muestra de respeto y reconocimiento como miembros de esta parroquia son parte de la familia de Dios.

Ciertamente, como en cualquier familia hay ciertas obligaciones básicas que seguimos, pero encontramos la alegría en hacerlas porque lo hacemos como una familia. Quiero elogiar a todos los que han sido fieles a Jesús en esta Navidad, uniéndose como familia de Dios para celebrar la Misa del Nacimiento de nuestro Señor y Salvador. Tuvimos misas el día de Nochebuena y el día de Navidad, y agradezco a todos los que apoyaron decorando el santuario o sirviendo de otras maneras. ¡Me inspiro muchísimo! Estoy seguro de que muchos tuvieron la oportunidad de ir a misa a otras parroquias con la familia.

Para aquellos de ustedes que no vinieron a misa, quiero amonestarlos diciéndoles de que no pueden hacer esto sin una seria razón. Les digo esto no para algún tipo de espectáculo de autoridad de mi parte, ciertamente yo no disfruto diciéndolo. Pero tomo mi papel de padre muy en serio, como San José en el Evangelio. Si él no hubiese seguido la orden del Señor y protegido a su familia, ellos hubiesen sido asesinados por Herodes. Aquellos que descuidan su fe se ponen en peligro de muerte espiritual. Y se los digo por su bien espiritual y para recordarles su promesa al Señor de seguir sus mandamientos, y también para alentarlos en el Señor que el sacrificio de su tiempo vale la pena. Dios los recompensará con un regalo de su gracia en la misa. Qué gran don y privilegio el que tenemos de reunirnos cada domingo y día de precepto en familia para celebrar nuestra fe.

No debemos limitarnos a ir porque estamos obligados, sino porque amamos al Señor y queremos darle las gracias y alabarlo y recibir el gran don/regalo de su amor. El próximo día de precepto es este primero de enero en el que celebramos Santa María la Madre de Dios, María es nuestra madre espiritual. Lo haremos como una familia.

Nuevamente, la Sagrada Familia es nuestro modelo. Ellos pasaron juntos a través de momentos difíciles: Tener que dejar su ciudad natal para el Censo. No ser capaces de encontrar posada en Belén. Jesús nacer en un establo de ganado. Luego de tener su vida amenazada y tener que huir a Egipto. Pero a través de todas las pruebas en realidad ellos crecieron más cerca. Sé que todos enfrentan muchas pruebas en su propia vida familiar.

Sepa que mientras usted siga siendo fiel a Dios y unos con otros, en realidad crecerá en santidad, felicidad y paz. Esta es mi oración para todos nosotros. Y como su padre espiritual rezo por ustedes todo el tiempo, ¡todos los días! Últimamente, he estado rezando una novena para que podamos crecer más santos aquí en Santa Bernardita. Es una oración a la Sagrada Familia y tal vez usted puede utilizarla con su propia familia:

Jesús, María y José, les doy mi corazón. Jesús, María y José, estén conmigo en mi última hora. Jesús, María y José, permítanme respirar y restablecer mi alma en paz contigo. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendito sea San José, su castísimo esposo. Amén.

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