Print

Hace un par de domingos reflexionamos sobre el llamado de seguir a Jesús como verdaderos discípulos, y los diferentes niveles de discipulado en donde algunos siguen a Jesús de cerca y otros a distancia, algunos en palabras y otros en acción. El domingo pasado para la Presentación del Señor hablé sobre la importancia de ejercer con gran inspiración y devoción nuestra religión, para que nuestros rituales católicos sean una parte vibrante de nuestra relación con Dios, y una fuente de gracia para la obra de Jesús, la evangelización, para que podemos ser la sal y luz en la tierra. Estos dos elementos son descripciones muy poderosas del efecto de la gracia en nuestra actividad humana.

Bueno, sabemos que la sal da sabor a los alimentos, hace que estos tengan mejor sabor y hace que sean más agradables. Conserva también los alimentos y hace que duren más tiempo y evita que se echen a perder. Ese es el efecto verdadero que los cristianos tienen en el mundo. Solo compare las culturas que han adoptado filosofías impías y las que se construyen a partir de la tradición cristiana. Por ejemplo, en las sociedades comunistas todo se ve igual. Pero en las culturas cristianas hay una hermosa arquitectura, arte y comida deliciosa. En los países católicos hay muchos festivales de Santos donde las personas llenan las calles en celebración. ¡No es sólo diversión, sino inspirador! Los cristianos también conservan lo que es auténtico y bueno en la vida, como la dignidad humana de todas las personas, y a través del Evangelio llama a las personas a un estado de existencia aún más bello, llamado santidad. No hace falta estar alejado de la humanidad, esto no lo aleja de la humanidad sino que los hace aún mejor. Nos ayuda a amar a nuestro prójimo y hacer las paces con nuestros enemigos, para servir a los pobres y proteger la creación.

Pero si el cristianismo aporta más sabor a la actividad humana y es una luz que brilla como un ejemplo para el mundo, ¿por qué tanta gente todavía lo rechaza? Por ejemplo, la industria del entretenimiento y gran parte de los medios pintan a los cristianos como personas que dicen que todo es malo en orden de robar la felicidad lejos de la actividad humana. Otros dicen que el cristianismo está bien, siempre y cuando se mantenga en privado. Bueno, es porque seguir Jesús requiere dejar lo que es malo y abrazar algo nuevo. Como un niño que simplemente quiere comer dulces, pero la madre dice que los vegetales son necesarios o como alguien que ha vivido en una cueva y sale a la luz del mundo, primero se cubre de la luz. Muchos todavía tienen atracciones desordenadas. Algunos sólo ven a los que dicen que son cristianos pero viven en contra de las palabras de Jesús. O tal vez algunos están simplemente llenos de orgullo y los celos y quieren pervertir la verdad para que otros rechacen la Iglesia Católica. Y no podemos olvidar que a veces el rechazo es simplemente maldad contra el bien, y por eso la presencia de un testigo cristiano llega a ser como sal sobre una herida o una luz que oscurece la influencia de las tinieblas.

Un par de ejemplos sobre las noticias últimamente: las Little Sisters of the Poor/ Hermanitas de los Pobres. Ellas son la sal de la tierra. Su trabajo trae alegría a los enfermos, y a los ancianos. Ellas usan hábitos que las identifican como esposas de Cristo que iluminan el mundo con el amor de Dios. También dan valor a otros católicos, y a todos los que defienden la libertad religiosa reusando seguir la nueva ley que les dice proporcionar cobertura de seguro para el aborto y píldoras anticonceptivas para los empleados. En una reciente entrevista, el presidente de los Estados Unidos dijo que no era gran cosa para estas monjas firmar la forma de gobierno para la cobertura. Sin embargo, para las hermanas, esto significaría apoyar un mal grave, y por lo que prefieren enfrentarse a millones de dólares en multas a que firmar sus almas. ¡Qué gran testimonio para nosotros y el mundo son estas monjitas! Son como una luz en la oscuridad.

Otro ejemplo: la semana pasada la ONU hizo un informe que dice que la Iglesia Católica tiene que 1) cambiar su punto de vista sobre el aborto y la anticoncepción, 2) poner fin a su promoción al matrimonio tradicional , y 3) enseñar a los niños cómo abrazar estilos de vida alternativos, incluyendo la homosexualidad. Pero la misión de la Iglesia es la de proteger la santidad de la vida, promover el amor puro a través de la castidad, y preservar el orden natural del matrimonio entre un hombre y una mujer. Así que tenemos que resistir esta influencia abiertamente. No podemos ser en privado católicos, y después actuar de manera diferente en público. Si lo hacemos, llegamos a ser como la sal que pierde su sabor. Llegamos a ser tibios/poco fuertes como todo el mundo. No hay nada especial en nosotros para mejorar nuestras vidas o las vidas de otros. Pero si abandonamos nuestra fe, el mundo nos rechazará y pisoteará.

Así que, aunque hay fuerzas que están trabajando para oscurecer la luz de la Iglesia y disminuir su influencia en el mundo, Jesús dijo: “no se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte” La Iglesia Católica es como casa de la luz del mundo que guía a todas las naciones en medio de los mares tempestuosos. Así que debemos estar orgullosos de ser parte de la Iglesia que Jesús fundó, incluso cuando parezca que cada vez más y más la rechazan. No debemos ceder ante los que quieren ponernos debajo de la olla.

Imagínese que sería si se recordase a la Madre Teresa siguiendo la presión de quienes le decían que sólo podía ayudar a ciertas personas. ¡No sería una Santa! O si Juan Pablo II hubiese permitido al gobierno polaco seguir quitando a los católicos la libertad religiosa, ¡no hubiese sido tan grande! O Santa Bernardita permitido a los policías en Lourdes, Francia, silenciarla de decir que María se le había aparecido. Bueno, no estaríamos celebrando el día de la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes este martes. No deberíamos estar obligados a ocultar nuestro testigo. Como cristianos no podemos permitir que la opresión, la falsa acusación y el lenguaje malicioso nos asusten. Como discípulos de Cristo no dejamos que el mundo defina nuestra misión.

Nuestra misión es ser sal y luz en un mundo, el cual no tiene sabor y está lleno de oscuridad. Y tenemos esta misión del Señor, que nos dice en el profeta Isaías: “Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano” Esta es nuestra misión de Dios y debemos temer ofenderlo antes de temer el rechazo del mundo. Es la misión que Jesús vivió y la misión por la cual murió. Así que seamos verdaderos discípulos de Cristo que no tengamos miedo de ser generosos con nuestras obras de caridad por los necesitados. Seamos testigos gozosos del amor de Dios en todo el mundo, aquí en Estados Unidos, aquí en Cedartown, y en nuestras propias casas, por el simple hecho de ser fiel a las palabras de Jesús que dice “de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos” Amén

St. Bernadette Roman Catholic Church
101 South College Street
Cedartown, GA 30125
(770) 748-1517
Tuesday the 21st - Joomla Templates. © All Rights Reserved