Print

La Cuaresma es un tiempo para simplificar nuestras vidas, para vaciarnos de las cosas del mundo, para poder estar llenos de la gracia de Dios. La Iglesia nos llama a orar, ayunar y dar limosna en este espíritu. La Liturgia es más simple. La Iglesia nos dirige a remover las flores del santuario, tener poco o nada de música, a no cantar Aleluya para anunciar el Evangelio. Todas estas cosas nos ayudan a tener el espíritu de la Cuaresma, que es el espíritu de Cristo. Escuchamos en el Evangelio cómo el Espíritu llevo a Jesús al desierto para tener un encuentro con el diablo. Jesús usa varias tácticas contra el maligno: La oración, el ayuno, y la Sagrada Escritura, que son la Palabra de Dios. Con ellas Él fue capaz de reconocer las tentaciones y resistirlas. Por eso, la Cuaresma es un tiempo en que entramos en el desierto con Jesús y nos preparamos para las intensas batallas espirituales de la vida. Y como Jesus, oramos, ayunamos, damos limosna, y nos fortalecemos con la Palabra de Dios para que nosotros también podamos vencer las tentaciones del diablo. Tal vez puedes empezar va a la misa diaria, llegando a la adoración eucarística, volver a la confesión en este tiempo de preparacion.

Conocemos bien las consecuencias de enfrentar al enemigo desprevenido. Nuestros primeros padres, Adán y Eva cayeron en la tentación. Se olvidaron de que no eran más que polvo que Dios había soplado un aliento de vida. Y por eso, Satanás los tentó a vivir su vida sin seguir la voluntad de Dios, teniendo placeres sin consecuencias. Pero es cuando la muerte entró en nuestro mundo. Por eso, el pasado Miércoles de Ceniza todos ayunamos teniendo una sola comida y abstuvimos de comer carne, y muchos de ustedes vinieron a misa con corazones penitentes y, cuando le fueron impuestas las cenizas en la frente escucharon las palabras: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás” Un día nuestro cuerpo regresará al polvo y por eso no sólo tenemos que seguir los placeres de la carne. El placer nos hace sentir bien. Es un regalo de Dios. Pero el diablo le dijo a Adán y a Eva olvídense de Dios y sigan las pasiones de su carne y serán como dioses. Este es el mayor pecado: pensar que somos dioses. Pero Dios quiere que primero lo amemos a él hasta el punto de sacrificar el placer. Tristemente, aunque, más y más personas hoy en día están haciendo lo contrario; siguen los placeres de la carne a pesar de que va en contra de la voluntad de Dios. (Demasiada comida, exceso de dulces, demasiado entretenimiento, intimidad antes de una relación de compromiso de matrimonio, pornografía, matrimonio entre personas del mismo sexo, dormir demasiado, no santificar el día del Señor). Estos todos son los frutos del diablo que continua tentándonos con el fin de que podamos caer una y otra vez.

Pero gracias a Dios que Jesús nos muestra cómo superar estas tentaciones. Así como también por un acto de desobediencia de Adán, la muerte entró en el mundo, un único acto de obediencia de Jesucristo nos ofrece toda una nueva vida. Jesús es un nuevo Adán, que ofrece un nuevo comienzo. Y la Virgin Maria es la nueva Eva. Eso es lo que es la Cuaresma es decir, una purificación, un nuevo comienzo en Cristo. ¿Sufre de tentaciones? Eso es, en realidad, una buena señal de que tiene una consciencia, que Jesús lo está llamando a seguir su obediencia, para guardar sus mandamientos. Porque mucha gente peque en estos días sin remordimientos, se rompen los mandamientos sin pensar. Van sólo por lo que es agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría. Seguir los mandatos de Dios es secundario u opcional. Más y más personas están rechazando atrevidamente a Dios, incluso los católicos que rechazan la enseñanza de la Iglesia. La realidad es están siendo creados por la más astuta de todas las criaturas, la serpiente que nos tienta a abandonar adorar a Dios para la adorarlo a él. Qué fácil caemos en sus mentiras.

Sea cual sea su veneno que usa contra usted: el placer, orgullo, ira, pereza, chisme, avaricia, o glotonería, en su debilidad busque a Jesús, el nuevo Adán, y siga sus tácticas contra el diablo. Jesus también fue tentado. Sabemos que Él vino para salvar al mundo entero para hacerlo su reino. Pero esto vendrá después de hacer sacrificio y sufrimiento, incluyendo el renunciar a su propia vida. Así, cuando el diablo le ofreció un plan alternativo, una forma más fácil diciendo tu puedes ganar su reino sin sufrimiento ni sacrificio, sin la Cruz, todo lo que tenía que hacer era rechazar a Dios.En frente este opción, Jesús simplemente le dijo: “Retírate, Satanás!” Y quizás esa es la cosa más poderosa que podemos hacer frente a las tentaciones cuando el diablo nos tienta con una forma más sencilla, una forma de rodear los mandamientos de Dios o rechazar las enseñanzas de la Iglesia. Una vez que reconocemos las tentaciones, podemos simplemente decir: “¡Retírate, Satanás!” Fue cuando Jesús habló estas palabras que el diablo lo dejó, los ángeles para servirle. Así vemos que Jesús ganan la batalla, no a través de las fuerzas humanas sino con humildad, fidelidad y amor por su padre. Al final es amor que conquistará las tentaciones que nos enfrentamos, porque Dios es amor y el diablo no lo es.

Que nuestros sacrificios de oración, ayuno y limosna en esta Cuaresma nos ayuden a ser fortalecidos en el Espíritu de Cristo, y líbranos del mal, para que podamos adorar al Señor nuestro Dios y servirle solo a él. Amén.

St. Bernadette Roman Catholic Church
101 South College Street
Cedartown, GA 30125
(770) 748-1517
Tuesday the 21st - Joomla Templates. © All Rights Reserved