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Es bueno que estemos aquí. Cada domingo, se nos invita como a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan para separarnos un poco del mundo e ir al monte para estar a solas con Jesús porque él quiere revelar quién es de verdad. En la Misa llegamos a experimentar lo que los apóstoles experimentaron, si tenemos fe. Con fe, podamos escuchar la voz de Dios hablarnos a través de la lectura de la Palabra. Podemos entrar en la nube de la presencia del Espíritu Santo a través de nuestro canto y oración. Y en la Eucaristía, Jesús se nos presenta de una manera más glorificada para inspirarnos. La razón por la que estamos aquí es porque él está aquí. Tenemos que recordar eso a nosotros mismos, para que cuando bajemos del monte y regresemos a nuestra vida diaria no perdamos la fe. Hemos sido elegidos por el Señor para estar con él en este día especial. Somos tan importantes para él. Por eso tengamos la misma inspiración de Pedro, que se dio cuenta de que estaba en la presencia de Dios, y decir con él "El señor es bueno que estemos aquí".

Mientras continuamos este tiempo de Cuaresma, escucharemos esa misma voz de Dios que nos hable de esas palabras que él habló a los apóstoles en el monte:“Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias, escúchenlo” La Cuaresma nos ayuda escuchar más a Jesús y seguir de cerca a quien nos ha salvó y llamó a una santa forma de vida. Este es el objetivo de nuestros sacrificios y penitencias. Es un tiempo de no solo decir amo a Dios, sino, de mostrarlo. Amo a Dios más que la televisión, más que la carne, aún más que los dulces. Aunque Jesús dijo que mantuviésemos en privado los sacrificios, para que solo Dios lo sepa, la semana pasada como manera de alentar a los otros, los jóvenes compartieron lo que estaban sacrificando. Fue inspirador escucharlos. Uno dijo que alguien en su escuela le preguntó por qué no comía carne por viernes y él dijo porque es Cuaresma. Por lo tanto, es una forma que nuestros jóvenes evangelizan a otros amigos cristianos que no son católicos y no tienen esta preparación de cuarenta (40) días para la Pascua. Nuestra fe católica es un gran regalo que nos ayuda a acercarnos más a Jesús.

Cuando nuestros hijos toman su fe seriamente es un testimonio de sus amigos yuna señal de que sus padres la toman también seriamente. Agradezco a todos los padres que están siendo como Jesús que enseñó a Pedro, Santiago y Juan, la fe viva. Ustedes los están preparando a los niños para tener éxito no sólo en esta vida enfrente a las pruebas y la tristeza, sino para tener éxito en la vida eterna cuando sus cuerpos resucitados serán transfigurados como Jesús en la gloria celestial. Así los padres su papel/trabajo en la enseñanza de sus hijos para llevar a cabo las penitencias de la Cuaresma es muy importante.Mi hermano estaba enseñando a su pequeña hija sobre el significado de la Cuaresma y le explicó del por qué hacemos sacrificios. Más tarde, su hija decidió que iba a renunciar a los dulces. Nada mal para una niña de cuatro años. Luego dijo que renunciaría a las verduras, también. Bueno, eso no sería demasiado sacrificio para algunos de nosotros. El punto es que incluso los niños pueden entender que oramos, ayunamos, damos limosna y obras de caridad con el fin de hacer penitencia por los pecados y para aprender el desapego de las cosas en el mundo para poder mostrarle a Dios que su amor es lo más importante para nosotros. Y lo hacemos en unión con las propias oraciones y sacrificios de Jesús. Cuanto más apreciamos el sacrificio de Jesús por nosotros, más generosos somos con nuestros propios sacrificios. Pero a medida que nos sacrificamos, sucede algo importante nos sometemos a un cambio, reemplazamos viejos malos hábitos por nuevos buenos, crecemos en virtud, empezamos a ser renovados y transformados y somos más como Cristo. Y esa es la razón más profunda detrás de la Cuaresma -para cambiar y ser transformados.

Al contemplar la Transfiguración de Jesús recordamos que ocurrió justo antes de la hora más oscura de la vida del Señor: su Pasión y Muerte. Así que La Transfiguración es una revelación de su vida divina y gloria futura con el fin de animar a los discípulos cuando pruebas difíciles llegaron. Ellos vieron a Jesús hablando con muertos profetas, pero estaban vivos, aún no en el Cielo, sino en el purgatorio a la espera de la Resurrección. Así que nuestros sacrificios cuaresmales llegan a ser más vibrantes y significativos cuando guardamos la vida nueva de la resurrección en nuestra mente y corazón. Cuando Pedro, Santiago y Juan fueron bajando el monte se transformaron. Eso es lo que debemos como cuando salimos de misa. Debemos sentirnos más vivos que acabamos de hablar con Jesús.Así que la penitencia que hacemos en la Cuaresma es permitir que la luz divina de Cristo entre en nosotros, para eliminar el efecto mortal de los pecados y ayudarnos a experimentar, incluso ahora, una nueva vida resucitada.

Una vez que experimentamos la brillante luz del amor de Cristo entonces

queremos purgarnos ahora y no tener que experimentar el purgatorio después. Entonces la Cuaresma nos ayuda a obtener esta purificación. Por eso, el sacramento de la confesión es una parte importante de este tiempo. Es el sacramento de Penitencia. Muchos tienen miedo. No nos gusta admitir nuestros pecados. La oscuridad tiene miedo de la luz. Durante la Transfiguración de Jesús, los apóstoles se postraron en temor. Pero Dios quiere perdonarnos no condenarnos. Y por eso Jesús los tocó y les dijo “no tenga miedo” Eso es lo que hace El en la Confesión. Así que si usted no se ha confesado hace tiempo, haga lo que el Santo Padre Francisco dijo recientemente: “¡Vaya directamente a confesarse, no espere.” El Papa habló de aquellos que dicen que se confiesan directamente con Dios y eso es bueno, dijo. Sin embargo, nuestros pecados también afectan al cuerpo de Cristo, nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia. Nuevamente San Pablo dijo que Cristo nos salvó y nos llamó a una santa forma de vida. Cuando actuamos impíos no solo herimos nuestra relación con Cristo, sino con nuestros hermanos y hermanas en el Cuerpo de Cristo. Por eso el Papa dijo que es necesario pedir perdón a nuestros hermanos y hermanas y a toda la Iglesia a través de la persona del sacerdote.

La gracia de Dios está aquí para ayudarnos si somos humildes para recibirla. Así que hermanos y hermanas, es bueno que estemos aquí en la presencia de Jesús. Como él llevemos nuestra parte en los duros trabajos del Evangelio con la fuerza que viene de Dios. Seamos generosos con nuestros sacrificios este Cuaresma. Y no permitamos que la vergüenza o el miedo nos impidan ser tocados por la misericordia de Jesús en la confesión y escuchar sus palabras, “No tenga miedo”¿Cuándo es la última vez que fuiste a la confesión? No esperes más. Todos lo necesitamos. Un famoso escritor católico dijo que los Santos fueron los que humildemente admitieron que eran pecadores. Dejó la gracia de esta temporada penitencial para transformar todos los que somos pecadores a Santos sagrados.

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