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Entramos en la Semana Santa, tambien llamada la Semana de la Pasión porque entramos en los últimos días de la vida del Señor en la tierra, sus últimos momentos de sufrimiento. Primero Él fue alabado y aceptado por muchos, pero después de repente fue rechazado y castigado injustamente. Jesús exclamó en el huerto: “Padre mio si es posible, que pase de mí este calíz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres tu” En su hora más oscura, todos los discípulos, sus amigos más cercanos lo abandonaron y hu/yeron. Jesús no sólo se sintió abandonado por personas cercanas a Él en la tierra, sino se sentio abandonado por su Padre Celestial. Desde la cruz cita del Salmo veintiuno de Rey David: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado” Nosotros debemos recordar esto porque el sufrió todo por amor a nosotros.

Sin embargo, es importante saber eso en estos tiempos que no solo estamos recordando un gran evento historico que nos salvo del infierno para que nuestras almas puedan ser guiadas al cielo, sino que entramos, a traves de la liturgia, en el gran misterio Pascual de Jesucristo, su vida, muerte y eventualmente su resurrecion. Todo esto paso una vez hace dos mil años y es bueno recordar, pero las liturgias nos ayudan a experimentar ahora la gracia salvadora de la Pasión de Cristo. Al entrar plenamente en esta gracia y activamente participar en ella, esta nos cambia, nos hace santos.

Asi, nosotros le damos la bienvenida a Jesús con los ramos de la mano y gran entusiasmo, pero despues en un corto período de tiempo lo estamos negando, abandonando, y pidiendo a gritos su crucifixión. Eso es lo que nuestros pecados hacen al Cuerpo de Cristo incluso ahora. Jesús sufre por nosotros para darnos la gracia de hacernos santos. Y así, mientras entramos en este misterio salvífico estos dias realmente convierten en una Semana Santa.

Recuerde, la liturgia es la obra de la gracia de Dios sobre nosotros y es nuestra respuesta de adoración a Dios. A través de las liturgias de esta Semana Santa, entramos en la asombrosa gracia de Dios, en su justicia que condena el pecado y en su misericordia que perdona. La Pasión de Cristo lo hace posible. Cristo ahora todavia sigue ofreciendo su vida para la salvación del mundo. Él todavia experimenta la pasion de primero - ser alabado y aceptado y después ser ignorado y rechazado. El todavía sigue ofreciendo el más grande regalo a sus amigos, su cuerpo y su sangre a traves de la Eucaristía, Él todavia experimenta la traición de los que lleva a su sufrimiento y crucifixión. Sí, Cristo ha resucitado y está en el Cielo pero a través de su espíritu todavía está en la tierra, sufriendo con la Iglesia hasta que ella muera y resucite de nuevo. Así que cuando nos sentimos lastimados por otros, Cristo está cerca de nosotros. Todos nosotros hemos experimentado esto. Nos podemos a veces incluso sentirse abandonados por Dios. En estos momentos que compartimos en los sufrimientos de Cristo y comparte en el nuestro. San Padre Pio una vez tuvo una visión del sufrimiento de Cristo y le preguntó: “Jesús, ¿por qué estás en tal agonía?” Y Jesús les dijo: “Voy a sufrir hasta el fin del mundo” Jesús está con nosotros, Él todavia esta trabajando para salvarnos. Todavía toma nuestras cargas y todavía quita los pecados del mundo. Por eso lo animo a que si es posible participe en todas las liturgias esta semana, el Jueves Santo en la Misa de la Cena del Señor, siguiéndolo en la via de la cruz el Viernes Santo, y después de mantenerse vigilante en su tumba en el Sábado de Gloria, regocijándose en su Pascua de Resurrección en la Vigilia Pascual.

Cuaresma nos ha ayudado a preparar para estos días. Y es por eso que este ha sido un tiempo de penitencia para nosotros. Un tiempo de arrepentimiento de los pecados. Un tiempo de buscar el perdón y ofrecer el perdón que el Señor nos ha mostrado. Muchos de ustedes, habran ido a confesarse. Si no, todavia hay tiempo. Hay un océano de misericordia que se derrama desde el cielo, desde el Corazón de Jesús sobre nosotros estos días santos, si la recibimos. Dios quiere perdonarnos. Él quiere que nos perdonemos unos a otros. Que digamos lo siento/perdóname. Eso es lo que la penitencia es: es decir que lo sientes y despues mostrarlo a través de sus acciones. Estas últimas semanas han sido un tiempo penitencial de nuestro Arzobispo Wilton Gregory. Admitió haber cometido un error en la compra de una mansión y ahora ha dicho que está arrepentido y está vendiendola. Es para nosotros en este tiempo de Cuaresma una gran señal de lo que es el verdadero arrepentimiento. Todos cometemos errores. Todos pecamos contra de Dios y unos con otros. Necesitamos perdir perdon. Si fallamos en pedir perdón, causamos a Cristo y a su Iglesia sufrimeinto. Como su párroco, quiero pedirles perdón por todos los errores que he cometido, por cualquier cosa que haya hecho para ofender a cualquiera, cualquier deficiencia. Rezo para que esta Semana Santa me haga santo y así poder selvirlos mejor. Rezo para que haya un momento donde todos nos demos más cuenta de lo que Cristo hizo por nosotros, y lo que todavía está haciendo por nosotros, así que, no podemos dejar pero humildemente pedir perdon por causarle sufrimiento, y podamos extender ese perdón uno a otro. Que Dios lo bendiga en esta Semana Santa.

Padre Timothy Gallagher

4-11-14

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