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“Todo está cumplido” Estas son las palabras finales de nuestro Señor Jesús, antes de entregar su espíritu. ¿Qué cumplió Jesús? ¿Qué logró? Parece como si hubiese sido un fracaso. Todos lo rechazaron, a excepción de unos cuantos. ¿Que bueno vino de su sufrimiento y su muerte? Recibimos la respuesta de Isaías que profetizó quinientos años antes la muerte de Jesús que dice:“El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros Dolores…traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Él soportó el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados.”

Sabemos que en la Última Cena, Jesús lavó los pies de sus discípulos, mostrándoles que él vino a servir no a ser servido. Pero el servicio más grande que vino a hacer por nosotros fue sufrir y morir, para que podamos ser salvados de la muerte eterna. Por eso del Profeta Isaías dice también aquí: “…con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos…cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores”Esto es lo que Jesús cumplió. Esto es lo que él logró - el perfecto sacrificio que nos cura del pecado mortal, de la condenación eterna.

Todo lo que ahora tenemos que hacer es confiar en Jesús, confesar que él es nuestro Rey y alejarnos del pecado y creer en sus palabras, que son el Evangelio. Es por eso que hoy lo llamamos Viernes Santo. Es el día en que nos hace santos. Sí, hoy muchos todavía rechazan a Jesús. Muchos se burlan del cristianismo. Pero San Pablo en la segunda lectura nos anima a

mantener nuestra confesión de la fe. Jesús sabe que es difícil ser rechazado y sufrir persecución por esto. ¿Cuántos de ustedes tratan de vivir su fe católica en casa, escuela o trabajo y son rechazados por esto, o incluso burlados y ridiculizados? Jesús sufrió esto también.

Por eso, cuando pecamos y nos alejamos de Jesús no debemos tener temor de volver y pedir perdón. No tenemos que tener miedo de él. Él nos ama y quiere perdonarnos no condenarnos. “Acerquémonos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.”

No nos demos por vencidos hasta que terminemos nuestra vida con todos sus sufrimientos y pruebas. Suframos con él, como María, su madre, que estuvo junto a la cruz. Cuidemos uno del otro como lo hizo Juan con María, llevándola como a su propia madre a su casa. Esta noche, y mañana continuemos fortaleciéndonos unos a otros con ayuno y oración hasta que Jesús resucite de entre los muertos el día de Pascua. Amén.

Padre Timothy Gallagher

4-17-14

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