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¡Feliz Pascua! Hoy celebramos la Resurrección de Jesús de entre los muertos! Los que estamos en esta Vigilia Pascual somos como las santas mujeres del Evangelio que fueron las primeras en ver al ¡Señor resucitado! ¡Como ellas, estamos llenos de alegría! Él se nos aparece en la Eucaristía y como esas mujeres nos acercamos, lo abrazamos y lo adoramos. Algunos harán esto por primera vez esta noche. Atra vez la fe, nosotros lo conocemos a Jesús personalmente y él nos conoce personalmente. Él nos ama y nosotros lo amamos y este amor ¡durará para siempre! Por lo tanto esta noche es una celebración del gran amor de Cristo por nosotros.

Este amor ha estado desde el principio del mundo. Todo el Antiguo Testamento es preparación para el Nuevo. Escuchamos de las primeras palabras de la Biblia del Libro de Génesis que al principio Dios dijo: “que exista la luz.” Ésta es la luz del Cristo que brilla en la oscuridad para dar vida. En el sexto día, que el creo de las aguas, la vida de la raza humana para que podamos conocer a Dios y nos dio un día para que podamos adorarlo, el sábado. Es un presagio de la nueva creación, cuando a través del agua y el Espíritu Santo, la luz de Cristo nos re- crea. Y en esta nueva creación tenemos un nuevo día de descanso – el domingo - el día de la Resurrección de Cristo. Por eso, nosotros que hemos nacido nuevamente en el bautismo venimos y adoramos todos los domingos al Señor Jesús resucitado.

En la segunda lectura, escuchamos del hijo primogénito de Abraham, Isaac que es un símbolo de Jesús, el Hijo de Dios. Abraham tomó la leña para el sacrificio y se la cargo a su hijo. Este es un símbolo de Jesús siguiendo las órdenes de su Padre Celestial cuando tomó el madero de la cruz sobre sus hombros como sacrificio ofrecido para todos. Por eso debemos tener la fe de Abraham, para creer a Dios en todas las cosas. La tercera lectura del Éxodo nos da otro presagio de la victoria de nuestro bautismo. Como los israelitas, que se salvaron de morir al pasar a través de las aguas del mar rojo, nosotros también somos salvados por pasar por las aguas del bautismo. Cuatro niños recibirán el bautismo esta noche y ser hijos de Dios. Como los israelitas que tenían que tener fe y seguir el mandato loco de Dios para marchar hacia el mar, nosotros, también, debemos tener fe y seguir lo que parece ser una locura para el mundo. Estos rituales de los sacrementos son extraños pero ellos nos salvan. Nos llenan de gracia. No podemos vivir para simper sin gracia.

Sabemos que Dios usó agua para limpiar la tierra en el diluvio. Prometió a Noé que nunca más se inunde la tierra y utilice agua para destruir la vida. Me gustaría hacer un breve comentario sobre la reciente película “Noah.” No es igual a la historia en la Biblia, aunque toma partes de la Biblia. Lo digo para que no se confundan. Ahora Dios usa agua para causar una muerte a nuestras pecaminosas viejas vidas a través del bautismo. San Pablo dijo a los romanos que por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo Jesús para que seamos uno con él en la resurrección. Esto es lo que hoy celebramos: la resurrección de entre los muertos de Cristo que es nuestra resurrección de entre los muertos.

Aquellos de ustedes que esta noche reciben los sacramentos, Cristo está compartiendo con ustedes algo muy importante, su vida, su poder sobre la muerte. Si recibe este don y después regresa a pecar, si empieza a hacer lo que hacía antes de seguir a Cristo, si deja de hacer del domingo un día de descanso y adoración para Dios y en vez lo hace un día de labor por dinero que no tiene poder para comprar la salvación o dará la vida eterna, después usted perderá la gracia por la que Jesús murió en la cruz para dársela.

No regrese a esta esclavitud para pecar. Deje que su viejo ya sea crucificado con Cristo para que su cuerpo pecaminoso sea eliminado para que la muerte no tenga poder sobre usted. Aquellos que están recibiendo su Primera Comunión, ustedes están recibiendo el Cuerpo y la Sangre de Jesús, que no es un símbolo sino que es su verdadera carne y sangre. Los que reciben la Confirmación: Usted está diciendo que desea ser plenamente iniciado en la Iglesia. Recuerde que Dios ve a cada uno de ustedes como sus preciosos hijos e hijas. Ustedes representan la iglesia católica.

No rompa con Dios el próximo domingo. ¡Permanezca fiel! Use los dones del Espíritu Santo. Uno de esos dones es el “temor de Dios” Tener temor de haber ofendido a Dios que nos ama tanto. No tenga miedo de vivir su fe católica. No se avergüence. Si comete pecado mortal o pierde la misa el domingo, vaya a confesarse inmediatamente y pídale a Dios que lo perdone.

Recuerde lo que Jesús les dijo a las mujeres en esa primera Pascua cuando alejaban caminando de la tumba vacía. Él dijo: “No tengan miedo”! Si nos alejamos de nuestros pecados es como salir de una tumba vacía para seguir a Jesús. Jesús nos ama tanto, que no tenemos que tener miedo de nada, no tenemos que tener miedo a nadie. Nadie puede quitarnos nuestra salvación. Lo único que debemos temer es ofender a Dios y perder nuestra salvación, perder la gracia que Jesús ganó por nosotros y que nos la entrega a través del bautismo, santa comunión, y la confirmación. Alegrémonos en la gracia de la resurrección de esta noche. Amen

Padre Timothy Gallagher

4-18-14

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