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Cada domingo, estamos llamados por una voz familiar, la que hemos llegado a reconocer más y más a lo largo de los años. Esta es la voz de Dios. Y nuestra presencia aquí esta mañana es la evidencia de que estamos escuchándolo. Cuando se leen las Sagradas Escrituras en la Iglesia, es el mismo Señor quien personalmente nos habla. Jesús está aquí como el guardián de la puerta, abriendo las puertas de la Iglesia todos los domingos para que nosotros podamos entrar. Él es como un buen pastor que llama a sus ovejas a que lo sigan. Su voz es suave y dulce y confiamos en ella. Pero, a veces como las ovejas van por mal camino, a veces su voz llega a ser firme a fin de advertirnos de los peligros. En tiempos de confusión su voz es autoritaria para que no tengamos duda de lo que es correcto ó incorrecto, de lo que es verdadero ó falso. Esto es muy importante porque hay muchas voces por ahí que hablan a nuestra naturaleza pecaminosa y nos llevan por mal camino. Por lo tanto tenemos que aprender a confiar más en la voz del Buen Pastor, que nos habla de variadas maneras.

El Señor es nuestro pastor que nos sigue hablando a través de la Iglesia. La Iglesia es el redil de las ovejas, el rebaño del Buen Pastor. Cuando seguimos las enseñanzas y mandamientos de Jesús, Él nos permite entrar en su rebaño. Nos convertimos en una parte de la Iglesia. A veces no estamos de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, como un niño que no está de acuerdo con su mamá. Pero más tarde en la vida cuando ese niño llega a ser adulto aprende a entender que su mamá tenía razón. El Buen Pastor sigue hablando a través de los líderes de la Iglesia, los obispos, y de manera especial, el Papa. Escuchamos en la primera y segunda lectura de San Pedro, que él fue primer Papa. El no sustituyó a Jesús, sino que asumió su papel de ser la única voz clara que guió al rebaño después que el Señor regresó al cielo. Y cada Papa después de Pedro ha continuado guiando al rebaño, la iglesia, y habla con voz clara para que las ovejas puedan escuchar y seguir. ¡Por eso, la Iglesia se ha mantenido por dos mil años (2000)! Cuanto más nos familiarizamos con la voz del Papa, más escuchamos la voz del Buen Pastor. Sin embargo, Jesús también nos habla a través de los obispos, las enseñanzas de la Iglesia, las palabras proclamadas en las Sagradas Escrituras. Incluso Él les habla a través de su párroco. Su voz habla a nuestros corazones cuando oramos. Escuchamos su voz a través de nuestra conciencia en momentos de tentación. Él nos ama y seguirá guiándonos por el camino recto hasta que moremos en la casa del Señor por años sin término. ¿Escucha su voz a través de las muchas maneras que habla, por medio de la Misa, por medio de la Biblia, por medio de la oración, incluso cuando le habla a través de otras personas? Cuanto más estamos familiarizados con su voz más la seguimos.

Hoy recuerdo una voz claramente que todavía escucho en mi cabeza y corazón. Su voz era una voz de amor y bondad que me ayudó a conocer el amor de Dios. Pero también fue fuerte y de autoridad que me ayudó tener temor de Señor. Cuando mi mamá nos hablaba, a nosotros, sus hijos, ¡nosotros escuchábamos! Agradezco a todas las mamás, abuelas, madres espirituales, y madrinas por usar su amor y fuerza para ayudar a sus niños a escuchar la voz de Dios hablarnos, a veces con un susurro y, a veces con voz de mando, de manera que nuestras conciencias puedan estar bien formadas y nuestras mentes y corazones sepan diferenciar lo bueno de lo malo y el bien del mal. Las mamás son como otro Cristo. En el Evangelio, Jesús se compara con el guardián de la puerta que abre la puerta de las ovejas para entrar en el redil de las ovejas. Todos los aquí presentes hemos entrado en el redil de las ovejas de la raza humana a través de nuestras madres. Ellas son para nosotros el guardián de la puerta a la vida en este mundo, y por lo tanto nuestra relación sea buena ó mala con ellas en este momento, le damos gracias a todas las mamás por el don de la vida que nos dieron. Dios usa a las madres para enseñarnos, para amarnos, nutrirnos y consolarnos. Una buena madre sabe cuándo ser apacible y cuándo ser firme. Ella nutre a su hijo con alimento para el cuerpo y el alma. Ella todos los domingos trae a sus hijos a Misa, sientan que quieren ó no venir, para que aprendan a reconocer la voz del Buen Pastor. Les doy las gracias a todas las mamás por ayudar a su niño a prepararse para la Primera Comunión que recibirán la ¡próxima semana! Como una buena madre que nutre a sus hijos todas las semanas con alimentos para ayudarlos a crecer fuertes y sanos, usted continuará trayéndolos todos los domingos para comer la comida de la mesa del Señor que los hará sanos y fuertes en espíritu.

La Madre de Dios es un ejemplo para todas las mamás. María es como una estrella que nos guía en la noche hacia la luz del día. A través de ella, la voz del Buen Pastor se escucha fuerte y clara. Ella dio a luz al Salvador del mundo. Ella lo alimento y lo preparó para su vocación. Hoy es el Día Mundial de Oración por las Vocaciones. El tipo de vocación estamos orando no es el tipo de trabajo que tendremos después de la escuela secundaria ó la universidad. ¡Estos son importantes y oramos por todos nuestros seniors que han trabajado fuertemente para graduarse! Pero la vida es mucho más que un trabajo y un cheque. Una verdadera vocación es un llamado de Dios. Pero sólo podemos seguir el llamado de Dios para nuestra vida si lo escuchamos, si escuchamos su voz. Él llama a todos a una forma santa de vida: Algunos través del santo matrimonio - no a vivir juntos, sino, primero prometiéndose uno al otro para toda la vida y después pidiendo la bendición de Dios para un matrimonio fiel y fecundo que dure para siempre!

La voz del Buen Pastor llama a otros a seguirlo como sacerdotes, jóvenes hombres que dedican su vida a llevar a otros al redil, a la Iglesia. El llamará a otras a ser jóvenes novias de Cristo como religiosas. Y todos nosotros jugamos un papel muy importante para ayudar a nuestros jóvenes a discernir estas vocaciones de Dios, especialmente a ustedes las mamás. Una madre no debe nunca desalentar a un niño el considerar el sacerdocio ó la vida religiosa. Eso está mal. Si no, que debe animarlo a escuchar al Señor. A pesar de que esto significó mucho sacrificio, María siempre animó a su hijo a seguir la voluntad de Dios. Ella nos ayudará a escuchar y seguir el llamado de Dios, porque ella es una madre amorosa que sabe que la felicidad final no es sólo en tener vida, sino que tenerla en abundancia al vivir nuestra vida para Dios. Amén.

Padre Timothy Gallagher

5-09-14

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