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QUINTO DOMINGO DE PASCUA 2014

Yo soy el camino, la verdad y la Vida”

Jesús es el camino, la verdad y la vida. Y si lo seguimos tendremos participación en la vida divina en la casa del Padre, en el cielo, en donde Él está preparando un lugar para nosotros. Pero primero tenemos que vivir por Él nuestra vida aquí en la tierra. Tenemos que aprender a reconocer a través de la fe y la oración este camino; para entender su verdad, y vivir una vida nueva. Así que estamos en un caminar y nos ayudamos unos a otros a conocer el camino y mantener el rumbo hasta llegar a nuestro destino final y llegar a salvo a casa. Es bueno haber regresado de mi viaje a Japón el cual fue exitoso porque regresé, pero, sólo después de que varias personas me ayudaron a lo largo del camino.

Mi sobrino Jacob organizó todos los pases de seguridad. En uno de mis vuelos de conexión de regreso un caballero que hablaba poco inglés me dijo que era católico y luego comenzó a contarme todo sobre su parroquia, mientras lo que yo sólo quería era tomar mi asiento. Más tarde en el vuelo llegó a mi asiento y me mostró una foto de su parroquia en su teléfono celular. Después de que el avión había aterrizado en Tokio tenía que encontrar el camino a un aeropuerto diferente a una hora de distancia, pero, estaba preocupado porque me perdí un poco tratando de encontrar dónde y cómo llegar allí. De repente el mismo caballero apareció de nuevo y me dijo qué autobús tomar para que yo pudiese continuar mi viaje a casa.

Ciertamente, después de esto lo vi en una luz diferente. En el Evangelio, Jesús le dijo a Felipe “Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces?”

Es verdad que en nuestro cristiano caminar a menudo fallamos en reconocer a Jesús, fallamos en verlo trabajando guiándonos en el caminar. Incluso, podemos llegar a irritarnos con los que Él ha enviado para ayudarnos. Por eso, dije una oración de agradecimiento por el hombre que me ayudó a dejar y llegar a tiempo al aeropuerto.

Mientras esperaba mi vuelo otro hombre se me acercó, un americano, que se puso a hablar conmigo. Fue muy respetuoso y amable mientras me explicaba que una vez estudió para el sacerdocio, pero como había dejado la Iglesia se convirtió en cristiano evangélico. Habló mucho y planteó muchas dudas sobre la Iglesia a las que fui capaz de responder con la verdad de nuestra fe con la esperanza de aliviar parte de su confusión.

Larga historia corta, sin embargo, terminó invitándome a dejar la Iglesia a seguir su camino. Ahora bien, este hombre era cristiano, pero se había quedado lejos de la plena verdad. Incluso con buenas intenciones estaba tratando de alejarme, también. Y mientras tanto, casi causa que perdiera mi hora de embarque y mi camino de regreso a los EE.UU (Estados Unidos). .

Fue de alguna manera irónico comparar el encuentro con el otro hombre que me ayudo a hacer mi conexión, y me ayudó a mantener el curso / rumbo, a continuar en el camino correcto a casa. Es como nuestro caminar cristiano: Algunos nos ayudarán en el camino y los demás, a pesar de tener buenas intenciones, nos podrán llevar por mal camino.

No podemos decir que creemos que Jesús es el camino, la verdad y la vida, tenemos que saber que lo que esto significa; tenemos que reconocer esto para que no sigamos un camino diferente. Así, que estamos en un viaje en la vida, y Jesús quiere que estemos claros hacia dónde vamos. Él dijo: “Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy” ya sea que estemos siguiendo ese camino o no. Vivimos en el pecado o en su verdad. No podemos vivir de las dos maneras. No podemos hacer nuestras propias verdades. Porque todo lo que hacemos como católicos viene del Señor. Sí, es difícil, pero Él quiere que sepamos que no estamos solos para encontrar nuestro propio camino, caminamos con otros que tienen como destino el cielo. Somos una parte de su Iglesia.

Quizás es fácil darlo por sentado, pero como cristianos nos convertimos en parte de algo más grande que nosotros mismos. Nos convertimos en piedras vivas que vamos entrando en la edificación del templo, como lo describe San Pedro en la segunda lectura. Por lo tanto, la Iglesia no son los edificios, las paredes y el techo, sino tú y yo. Hemos sido escogidos para formar una parte particular de esta estructura espiritual. Si mantenemos nuestra parte después podemos apoyar toda la casa. Si somos y no somos católicos debilitamos la estructura. Sería como ladrillos móviles en los cimientos de un edificio. Es por eso que cada uno de nosotros tiene que apoyar toda la estructura.

De esta manera, todos tenemos un papel que desempeñar. En la segunda lectura San Pedro describe este papel diciendo que somos parte de un sacerdocio real. ¡Esto incluye a todos! Muchos dicen que la Iglesia Católica debería tener mujeres sacerdotes. Bueno, ¡las tiene! Todos los bautizados son parte del sacerdocio de Jesucristo, hombres y mujeres. Ahora fuera del sacerdocio real algunos hombres están llamados a ser ordenados. La primera lectura de los Hechos describe esto. Los apóstoles reconocieron una necesidad y por eso ellos dijeron: “Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio” (y) los apóstoles... después de haber orado, les impusieron las manos” Si usted va hoy a una ordenación de diaconado u ordenación sacerdotal usted verá este mismo rito de la imposición de manos. Por eso oramos por todos los hombres que serán ordenados sacerdotes y diáconos de este verano para que puedan hacer las obras de Jesús.

Así que cada uno de ustedes tiene un papel sacerdotal, no sólo a yo como el párroco. Si yo no hago mi parte nuestra Iglesia no funciona. Si usted no hace la suya tampoco funciona. A veces, como cristianos, es fácil sentarse y dejar que otros hagan el trabajo. Pero, qué pasaría si usted se presenta un domingo y sin una grave razón el sacerdote llega muy tarde o no llega en lo absoluto, o llega vestido como si fuera a la playa y se precipita en tratar de terminar la misa lo más rápido posible. Esto lo molestaría, ¿verdad? Pero lo opuesto también es verdad. Si el sacerdote viene y los feligreses no, entonces esto también es molesto. Así como sacerdotes reales todos ustedes juegan un papel vital. Los sacerdotes sirven a los demás e interceden por las necesidades de las personas. Los sacerdotes ofrecen sacrificios a Dios para ganar su favor.

Así que cuando usted viene a Misa Cristo es el sumo sacerdote que se ofrece a sí mismo como el sacrificio perfecto, su cuerpo y su sangre. Si Él no lo hace moriríamos espiritualmente. Es por eso que Él nos da este gran regalo todos los domingos en la Santa Comunión. Él se hace presente en la forma de pan y vino para hacernos santos. Hoy tenemos algunos / muchos niños que recibirán este gran regalo por primera vez.

Cuando recibimos a Jesús, somos responsables de ofrecer sacrificios espirituales por otros. ¡Este es su papel como sacerdotes reales! Usted ofrece estos por sí mismo, pero también por su familia, amigos, por los necesitados y por el mundo. Así que la primera razón por la que venimos a misa es renovar nuestra relación con Jesús. Pero después es para nosotros un tiempo de ofrecer oraciones y sacrificios por la salvación de otros. Es así como nos convertimos en una parte de las obras de Cristo. Cuando hacemos sus obras, cuando venimos a misa todos los domingos y hacemos buenas obras durante la semana, ni siquiera podremos darnos cuenta de ello, pero otros reconocerán al Padre a través de nuestro testimonio. Si usted no se presenta para ofrecer sus oraciones y sacrificios, o si creemos en el camino de Jesús, pero no lo seguimos durante la semana, entonces muchas personas sufrirán pérdida.

Así que sigamos realmente a Jesús quien es el camino, la verdad y la vida. Démonos cuenta de que cada uno de nosotros juega un papel vital como piedras vivas que van entrando en la edificación de su Iglesia. Mantengamos nuestras obligaciones sacerdotales para que podamos hacer incluso grandes obras como lo hizo Cristo, para que lleguemos a un mayor número de personas a través de las obras de caridad, para que mostremos a otros el camino a la casa del Padre, donde Jesús ha ido y está preparando muchas habitaciones para nosotros. Que María nos guíen en el camino. Amén.

Padre Timothy Gallagher

5-17-14

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