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LA SANTISIMA TRINIDAD

¿Qué hay en nuestra naturaleza humana que nos hace diferentes de todas las otras criaturas en la tierra? ¿Es la belleza, la inteligencia, ó la capacidad para gobernar sobre otras cosas? Bueno, hasta los animales tienen estos en algún grado. ¿Es la capacidad de tener buenos sentimientos, para disfrutar de una buena comida ó de otros placeres de la vida? Una vez más, incluso los animales tienen esto. Lo que nos hace diferentes es nuestra capacidad de amar, porque estamos hechos a imagen de Dios y Dios es amor. Ahora bien, sabemos que el amor es verdadero cuando no se busca tener, sino dar. Pero si vemos la condicion del mundo de hoy se puede decir que hemos perdido la capacidad de amar. Por eso, Dios una vez más ha venido a revelarnos su amor. Por eso es que escuchamos en el Evangelio: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único” Y el Hijo de Dios, Jesús, nos amó tanto que con el Padre nos ha dado el Espíritu Santo. Eso es lo que celebramos el domingo pasado en Pentecostés. Por eso, Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo - Tres Personas, un solo Dios - la Santisima Trinidad, y eso es lo que este domingo celebramos.

No creemos en tres dioses, sino, en un solo Dios, que es Tres Personas. ¿Cómo es posible esto? Bueno, es imposible conocerlo por la sóla razón humana. Por eso se nos ha revelado y lo aceptamos por la fe. Sabiendo a Dios como la Santísima Trinidad y creyéndo esto con todo nuestro corazón es lo que nos hace cristianos. Es difícil de entender, pero en realidad por la gracia empezamos a experimentar el amor de Dios en nosotros y entonces crecemos en nuestro entendimiento.

¿Ha experimentado el amor de Dios? ¿Le ha entregado su corazón ó lo ha retenido en la incredulidad? No tenga miedo de Dios. Jesús nos ha revelado que Dios, no es un Dios malo que quiere condenarnos ó destruirnos. Sino, que es un Dios de amor que quiere salvarnos y hacernos partícipes de su amor por la eternidad. Nada ni nadie en este mundo nos pueden dar amor eterno. Todo lo que este mundo puede ofrecer es una muestra de amor, pero no puede darnos un amor que perdure. Es por esto es que nuestro mundo define el amor como cuanto puede obtener: la cantidad de placer, dinero ó poder. El amor verdadero no es tomar, sino dar. Nuevamente recuerde la cita del Evangelio: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único” El verdadero amor quiere compartir: compartir bondad, amabilidad, compartir la vida, como un padre que ama a sus hijos, no por su propio bien, sino por su bienestar. Dios es nuestro Padre Celestial que por amor nos ha creado a todos nosotros, y tenemos la capacidad por encima de todas las demás criaturas de conocer a Dios personalmente y aceptar su amor. ¿Ha aceptado el amor de Dios? ¿De verdad cree que Dios lo ama tal como es? Creen en el amor de Padre, Hijo, y Espiritu Santo?

Sí, la Santísima Trinidad es un gran misterio, un misterio que no podemos envolver alrededor nuestras mentes. Y este quedaría como un problema de cálculo abstracto, si Jesús no nos revela que Dios es amor. El verdadero amor es relacional, se requiere a otra persona. Por eso, si Dios es amor entonces esto significa que hay un intercambio de amor entre las personas. Y esto es lo que Jesús nos ha revelado. Esto es lo que hace que la fe cristiana sea diferente de la fe judía y la fe musulmana. Estas dos creencias revelan que hay un solo Dios. Nuestra fe nos revela que este único Dios es tres personas que están unidos en el amor. Por lo que hay Dios el Padre y Dios el Hijo y el amor que comparten es Dios el Espíritu Santo. Este amor no se puede medir ó figurar a través de una ecuación científica. Sólo puede experimentarse en el corazón. Y esa es la razón por la que la Santísima Trinidad quiere descansar en nuestros corazones y ser parte de nuestra vida diaria. Y es por eso que no podemos entender este misterio a menos que nos enamoremos de Dios. Es entonces cuando entramos en el misterio del amor de Dios.

Ciertamente, necesitamos ayuda para hacerlo. Es por eso que los católicos empezamos y terminamos todo con la señal de la Cruz y las palabras : “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Estas palabras nos recuerdan que Dios está siempre con nosotros. Los animo a decir verdaderamente lo que dice, cuando rece estas palabras. Usted puede ver en la copa del mundo que algunos muchachos hacen la señal de la Cruz - !es un gran testimonio! Pero, ¿lo están utilizando como un amuleto de buena suerte ó realmente significa que es un instrumento del amor de Dios y el testimonio de su verdad?.

La Santísima Trinidad está con nosotros todo el tiempo y debemos llamar su nombre, pero Dios quiere limpiarnos del falso amor que el diablo nos ofrece. El diablo es la antítesis del amor. Él se vuelve a si mismo. Sólo piensa en sí mismo, por lo tanto, es la ausencia del amor. Por supuesto que debemos amarnos a nosotros mismos, pero no de una manera egoísta. Debemos amarnos a nosotros mismos, sabiendo que Dios nos ama. Debemos tratar a nuestros cuerpos como templos del Espíritu Santo. Debemos vestirnos con dignidad y tener un comportamiento respetuoso. Pero el diablo nos tienta a pensar que para ser digno de ser amado hay que vernos de cierta manera ó tener ciertas cosas, así que hay personas que pasan mucho tiempo y dinero siguiendo esta tentación - tratando de parecerse a las estrellas que ven en la televisión (maquillaje, vestimenta inmodesta, tacones, tatuajes, hablar con lenguaje soez, etc.) Pero con Dios no tenemos que ser nadie más que nosotros mismos. Él nos ama a pesar de ser débiles y feos y poco populares. Él no quiere que cambiemos nuestra apariencia externa, sino nuestro interior, nuestros corazones. Con este cambio interior podremos amarnos realmente a nosotros mismos y verdaderamente amar a los demás.

Por eso es que es importante que tengamos una relación personal con la Santísima Trinidad, a fin de que podamos amarnos a nosotros mismos de una manera sana y amar a otros como Dios nos ha amado. ¿Es tu amor como el del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo? ¿Es misericordioso y clemente, lento a la cólera y rico en amor y fidelidad? ¿O guarda resentimientos?, ¿no perdona a los que le han hecho daño, ó se enoja fácilmente cuando no consigue lo que quiere? ¿Está enamorado de si mismo de una manera que lo lleva a tomar más y más para sí mismo ó quiere compartir amor para ser una bendición para otros? Reconozcamos hoy lo que es el amor verdadero y el falso, lo que viene de Dios y lo que no. Seamos verdaderos cristianos y sigamos las palabras de San Pablo, que dijo a los Corintios: “Hermanos y hermanas, esten alegres, trabajen por su perfeccion, animense mutuamente, vivan en paz y armonia. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes”. Gloria al Padre, y el Hijo, y el Espiritu Santo. Amén.

Padre Timothy Gallagher

6-13-14

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