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EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO

Cuando yo crecí, mi mamá era la que hacia todo el cocinar para la familia porque mi papa nunca aprendió a cocinar bien. Pero una cosa que él aprendió fue hornear pan, y le encantaba hacerlo. Recuerdo cuando el horneaba, toda la casa tenía ese olor fresco a pan recién horneado y sabia maravilloso. Aunque sólo lo cocinaba en ocasiones especiales, yo hubiese podido comerlo todos los días. El pan es uno de los alimentos caseros que a todos les gusta comer. Es prácticamente parte de la dieta de todas las culturas. Y es adecuado que sea pan lo que Dios usa para reunir al mundo entero. El día de hoy celebramos Corpus Christi, que en latín significa el Cuerpo de Cristo, y recordamos cómo nuestro Padre Celestial por amor a nosotros nos ha dado el pan vivo que ha bajado del cielo, que es el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la Eucaristía. Este es un gran misterio que aceptamos por la fe, pero lo experimentamos por amor.

Hemos escuchado en la primera lectura cómo Dios dio a los israelitas un pan misterioso llamado “maná” cuando tuvieron hambre en el desierto. Ahora sabemos que esto fue una preparación para el pan que Jesús nos daría, un pan misterioso y milagroso que nos salvaría del hambre eterna. El alimento es importante para nuestras vidas en la tierra, pero si comemos pan y vivimos, pero no recibimos la Palabra de Dios eventualmente después moriremos espiritualmente de hambre. Es por eso que tantas personas en la vida están sin llenar. Para llenar sus almas, se alimentan de sexo, drogas, alcohol, fiestas, entretenimiento.

A pesar de que no se dan cuenta, sus almas tienen hambre de la Palabra de Dios, de su amor y de su verdad, pero tratan de satisfacerse con cosas del mundo. Por eso, cuando los hijos de Israel se apartaron de Dios, se encontraron muertos de hambre en el desierto, Dios les dio pan para comer. Esto fue para ayudarlos a creer que Dios proveería para sus necesidades más profundas y para ayudarlos a entender “que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios” ¿Vives en el pan del mundo? ¿Son alimentadas por las cosas de la vida solamente? Es por eso que muchos están insatisfechos y llenos de tristeza y ansiedad. Necesitamos mas. Necesitamos La Palabra de Dios.

Jesús es la Palabra de Dios hecho carne, que se pone a nuestra disposición para comer en el pan de la Eucaristía. Es algo mucho más milagroso y poderoso que el maná que comieron los israelitas en el desierto. En el Evangelio, Jesús dijo a los Judíos “no es como el mana que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre” Él estaba hablando de sí mismo. Jesús se entrega a nosotros en forma de pan para que podamos vivir para siempre. Y es por eso es que Jesús dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre” Aun cuando, nuestra carne muera después esta corta vida, nuestras almas vivirán para siempre si recibimos la Eucaristía.

Como católicos somos muy bendecidos al tener este regalo. Es por eso que lo tomamos en serio, y prepararse a través de la confesión, oración y ayuno una hora antes de recibir.Quiero decir que usted puede comer pan regular y sin pensar, puede que diga una oración de gracias por esto, pero es muy diferente. Si solo fuese un símbolo, no tendríamos que hacer nada diferente de como si estuviéramos comiendo pan regular. Pero como católicos creemos que este pan es Jesús. Y lo adoramos, como en el Congreso Eucarístico ayer en donde miles de católicos se pusieron de rodillas delante de la Eucaristía. Por eso sabemos que este pan es mucho más. Sabemos que tenemos que estar en estado de gracia antes de ir a la Santa Comunión. Si pierden de ir a misa o se casan fuera de la Iglesia, cometen fornicación y otros pecados mortales que rompen la fe en Dios, como católicos sabemos que no podemos recibir la Sagrada Comunión hasta que vayamos a confesarnos y cambiemos nuestras vidas. Muchos van a comulgar sin examinar sus vidas, sin tener que ir a confesarse. ¿Realmente creen que es un encuentro personal con el Señor Jesús? Tenemos que apreciar más que el pan regular, más que un símbolo.

Otros cristianos tienen muchos otros regalos, como la Biblia, la alabanza y la adoración. Pero lo que no tienen es la Eucaristía. Ellos creen que sólo es un símbolo. Yo no estoy aquí para criticar a nadie, pero quiero ser claro en lo privilegiados que somos. A menudo se dice que nosotros, como católicos no hacemos lo que dice la Biblia. Pero la Biblia es muy clara que es cierto en lo que creemos. San Paul dice a los Corintios: “El cáliz de la bendición con el que damos gracias ¿no nos une a Cristo por medio de su Sangre ¿ y el pan que partimos ¿no nos use a Cristo por medio de su Cuerpo? Él no dice que es un símbolo, sino que es el Cuerpo y la Sangre de Cristo. El mismo Jesús dijo: “El pan que yo les voy a dar es mi carne”

Para muchos protestantes todavía entre ellos mismos es motivo de pelea nuestra creencia de que comemos el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Pero en la época de Jesús muchos judíos también estuvieron confundidos cuando nuestro Señor habló por primera vez estas palabras para ellos. Escuchamos en el Evangelio: “Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí, diciendo: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”” Si, Es una enseñanza muy extraña, muy difícil de entender para nosotros por la sola razón humana. Pero en el evangelio Jesús les dice: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”

Es por eso que necesitamos la fe en orden de creer esto. De la misma manera que nuestra fe nos ayuda a creer que Dios se hizo hombre, que nos ayuda a entender que tenemos que comer su Carne y beber su Sangre para participar de su Vida Divina. Jesús hace esto posible transformando el pan en su Cuerpo y del vino en su Sangre durante la Misa. La fe nos ayuda a creer esto. Tenemos que creer que Jesús sabe lo que está hablando. Que él es Dios y, no nosotros, que él sabe lo que es mejor para nosotros. Tenemos que tener la fe de un niño.

Este mayo pasado tuvimos muchos niños que recibieron el Pan de Vida por primera vez. Todos se fueron antes a confesarse para que sus almas estuviesen limpias. Ellos creen que es el Cuerpo y la Sangre de Jesús lo que ellos comen y beben en la Eucaristía. ¿Dejamos de creer esto cuando somos adultos? ¿Los padres dejan de alimentar a sus hijos de este pan de salvación todos los domingos? ¿Es motivo de pelea entre nosotros lo que Jesús enseña claramente?

Tenemos que enamorarnos de Jesús en la Eucaristía. De la misma manera que el pan recién horneado de mi papá hacía en ocasiones especiales me encantaba, nuestro Padre Celestial nos da el Pan del Cielo todos los domingos. Este pan es verdadero alimento reconfortante que une al mundo entero en un Solo Cuerpo de Cristo, cuando, como dice San Pablo: “Todos comemos del mismo pan” Y como Jesús prometió: “el que come de este pan vivirá para siempre” Amén.

Padre Timothy Gallagher

6-18-14

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