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Segundo Domingo del Tiempo Ordinario 2016

Las Bodas de Cana

Es bueno estar de regreso con ustedes de mi viaje al Tierra Santa, Israel, lugar donde Jesús caminó. Es una experiencia realmente poderosa cuando ve los lugares donde Jesús nació en Belén, donde creció en Nazaret, la montaña donde fue tentado por el diablo, las diferentes ciudades donde predicó alrededor del Mar de Galilea. Pasamos varios días en la ciudad de Jerusalén viendo el Cenáculo, donde Jesús tuvo la última cena con sus discípulos, el Jardín de Getsemaní, siguiendo el Camino de la Cruz, viendo Gólgota donde crucificaron a Jesús y la tumba donde fue enterrado y resucitó de entre los muertos. Uno de los momentos más cúspide para mí personalmente fue la celebración de la Misa en el interior de la tumba. Ciertamente ustedes estuvieron en mis oraciones durante la peregrinación.

Se dice que la Tierra Santa es el Quinto Evangelio, porque hace que los acontecimientos de la Biblia cobren vida. Jesús escogió puntos específicos para dar diferentes sermones y hacer ciertos milagros, por eso, el terreno, las montañas, los valles, los ríos, las plantas, todos proclaman la Buena Nueva del Señor. Allí,se puede apreciarmucho másque Jesus realmente vino a nuestro mundo. ¿Y por qué? porque nos ama y quiere tener una relación profunda y personal con nosotros. Escuchamos de la primera lectura del profeta Isaías:

“Serás una espléndida corona en la mano del Señor, una diadema real en las palmas de tu Dios. No te dirán más “¡Abandonada!”, sino que te llamarán “Mi deleite” y a tu tierra “Desposada”... “Como un joven se casa con una virgen, así te desposará el que te reconstruye; y como la esposa es la alegría de su esposo, así serás tú la alegría de tu Dios”

Puede ser difícil para nosotros pensar en esos términos íntimos, pero Dios nos ama de esa manera, como el amor entre un joven novio y novia. Él quiere desposarnos, y si recibimos su amor llegamos a ser santos. Por eso, la tierra de Jesús se llama Tierra Santa. Uno de los primeros lugares que visitamos fue una iglesia en Caná, la ciudad donde el evangelio de hoy toma lugar. Está a unas 4 millas al norte de Nazaret ciudad natal de Jesús. Fue en Caná, donde Jesús realizó su primer milagro convirtiendo el agua en vino; Todas las parejas casadas en nuestra peregrinación tuvieron la oportunidad de renovar sus votos matrimoniales y fue un hermoso servicio.

Hay mucho que podemos aprender de este evento en el Evangelio. La presencia de Jesús muestra que Él es parte de nuestra vida, que Él quiere ser parte de los momentos más importantes, y revela lo mucho que promueve el matrimonio. Esto es muy importante porque nuestro mundo rechaza el matrimonio y está redefiniendo el matrimonio. Pero qué es lo que pasa cuando rechazamos el matrimonio como una unión permanente entre un hombre y una mujer, rechazamos la ayuda de Dios, su plan de amor, y el poder de su gracia. En el sacramento del matrimonio, Dios toma el amor natural, y por el poder de su gracia, hace que sea sobrenatural, como convirtió el agua en vino. Sólo Dios puede hacer eso, y es por eso que sólo Dios puede hacer que un hombre y una mujer sean una sola. Es por eso que se llama Santo Matrimonio. La gracia de Jesús que viene por el sacramento hace a la pareja santa. Es por eso que el matrimonio en la corte y el matrimonio en la Iglesia son muy diferentes; y esa es la razón por la que es tan importante que las parejas inviten a Jesús a ser parte de sus vidas, para que sea un invitado en su boda.

Hubo otro invitado importante en La Boda de Cana: “la madre de Jesús”, la Santísima Virgen María. Fue María quien le dijo a Jesús: “No tienen vino”. María no es Dios, pero ella es la Madre de Dios, y nadie está más cerca de Jesús que María. Por eso ella intercede por nosotros y le pide a Jesús que nos ayude. Por eso que es tan importante para nosotros estar cerca de María. Por eso invite a todos los feligreses a iniciar los treinta y tres (33) días de preparación para la Total Consagración a María, que comenzó el sábado pasado y nos lleva hasta el Día la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, el 11 de febrero. Usted puede utilizar el libro, o rezar el Rosario todos los días para ayudar a prepararse, o leer y meditar todos los días en el Evangelio de hoy Juan Capitulo dos versículo del uno al once (2: 1-11). María nos da un muy buen consejo en este Evangelio. Ella dice: “Hagan todo lo que Él les diga.” A veces no entendemos a Jesús. A veces no entendemos las enseñanzas de la Iglesia, los sacramentos y todos los diferentes ritos que tenemos. Podemos preguntarnos “¿Es realmente necesario ir a misa, rezar, ir a confesarse, casarse en la Iglesia?” La verdad es que a veces no queremos lo que Dios quiere que hagamos. Somos débiles, dudamos. Por eso María está aquí para ayudarnos a tener fe, confiar en Jesús, y “Hacer lo que él nos diga.”

El diablo nos aconseja lo contrario: Él dice: “No hagas lo que Él te diga.” Sabemos que el diablo no quiere que sigamos a Jesús porque finalmente él quiere destruir la vida humana. Él ha influenciado en la destrucción de los frutos del matrimonio, las bebes en el vientre, por medio del aborto, que es la destrucción de la vida humana. Ahora, por la redefinición del matrimonio en nuestra sociedad el diablo que quiere evitar que la vida humana se llevara a cabo en absoluto. Tenemos que orar a Jesús y María para el matrimonio y la vida. Esta semana estoy viajando a Washington DC con nuestro Grupo de Jóvenes para la Marcha por la Vida en el aniversario de la decisión de la Corte Suprema de legalizar el aborto este viernes 22 Enero. Los obispos de Estados Unidos han hecho este viernes un día de oración y ayuno como lo hacemos el Viernes Santo. Una vez más pedimos a María para ayudar a proteger a los no nacidos y decimos "sí" al don de la vida de Dios.

Quiero cerrar agradeciendo a todas las parejas que han elegido casarse en la Iglesia y están abiertos a la vida, y todas las parejas que planean casarse en la Iglesia y comenzar una familia. Rece por ustedes de manera especial en Caná. Ustedes son como el “buen vino” que Jesús produce en el Evangelio. No es fácil estar casado y tener una familia, es un gran sacrificio, por eso que el diablo nos tienta fuertemente de hacer algo diferente, mas fácil. Es por ello que el milagro de Jesús produce tanto vino, alrededor de 200 galones! Las parejas casadas necesitan mucha gracia. Y sabemos que el vino que Jesús quiere darnos finalmente para desposarnos es la sangre de la Eucaristía, que proviene del Sacrificio de la Cruz. El amor es sólo verdadero amor cuando hay sacrificio. Por lo que pedimosa María quenos ayude siga haciendo lo que Jesús le dice que haga y para que todos podamos recibir su gracia y ser santos.. Amén.

Padre Timothy J.Gallagher

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